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lunes, 27 de agosto de 2012

Callejero

Este verano he dedicado una tarde a callejear por Santiago de Compostela. La verdad, es algo muy recomendable. Muchas galerías de arte y tiendas de todo tipo de cosas. Locales con funciones no muy determinadas y... en fin, la bohemia cosmopolita de la ciudad jacobea. La cuestión es que hice algunas fotografías de aficionado que quiero compartir con vosotros.









sábado, 25 de agosto de 2012

Rima XIV

El verano ya agoniza y en morerescultural nos ponemos las pilas. Este curso se presenta emocionante. Pronto celebraremos el tercer aniversario del blog. ¡Tres años sin tirar la toalla! ¡Tres años en los que no hemos hecho más que crecer! En fin, tres años aportando nuestro granito de arena al mundo de la cultura, siendo plataforma para los artistas noveles en distintos campos del arte.

Y hoy tenemos una colaboración muy especial. Esta mañana he recibido una carta del poeta valenciano Luís Sancho, con la que adjuntaba sus últimas rimas. Así que, pidiéndole permiso a posteriori, me tomo la libertad de publicar una de sus rimas en primicia para morerescultural. Dicen que a veces es mejor pedir perdón que permiso. Ésta es una de esas veces.

Bueno, como introducción a la rima diré que es una radiografía de la sociedad en cinco partes, con algunas imágenes realmente buenas. ¡Qué dulce sabor amargo deja en la boca ese "sonrisas falsas en bocas vacías"! ¡Qué sugerente la fortuna de herrumbre, la riqueza vacía! Pero bueno, doy paso a nuestro artista para que os hagáis vosotros vuestra propia imagen.


RIMA XV
I
Somos hijos
De una generación
Que no sabe dónde está.
Somos hermanos
De tantos hombres perdidos.
II
Somos habitantes
De un mundo
Que se hunde en el oscuro
Abismo del egoísmo.
Somos quienes podemos cambiarlo.
III
Somos espectadores
De tragedias rutinarias,
De comedias, de pantomimas,
De sonrisas falsas
En bocas vacías.
Somos lectores
De un cuento
Cuyos héroes no salvan a nadie,
Cuyos autores se equivocaron.
Somos quienes podemos cambiarlo.
IV
Somos herederos
De una fortuna de herrumbre,
De una riqueza vacía,
Hecha de monedas de hojalata.
Somos consumidores
De una realidad inexistente,
Ignorantes en un mundo
Omnisciente.
Somos quienes podemos cambiarlo.
V
Seamos habitantes
De un mundo nuevo,
Hermanos de la vida,
Espectadores de la realidad,
Consumidores de la libertad.
Y respirémosla,
Y saciémonos
del beber de sus aguas
cristalinas y claras.
Miremos al sol de la verdad,
y, al fin, habiéndola gustado
Seremos libres.

domingo, 22 de julio de 2012


Mis pasos suenan demasiado ruidosos en la casa vacía. Quizá suenan todavía más potentes en mi cabeza tus palabras. El sol entra por los cristales sucios y rotos de las ventanas sin cortinas. Un paso. Otro paso. Y otro. La cocina parece demasiado grande sin una mesa, ni sillas, ni ese olor a la paella del domingo. A cambio, un banco de mármol blanco, completamente vacío, cubierto por una pátina no tan fina de polvo, parece decir algo que yo no alcanzo a comprender.
En el salón no hay sillones y un televisor del siglo pasado descansa sobre el suelo porque alguien se llevó tiempo atrás el mueble que lo soportaba. En el revistero un par de periódicos amarillos de tiempo datan de octubre del noventa y cinco. Sigo andando por la casa -¿o por mis pensamientos?- sin rumbo aparente.
Camino perdido en un mundo que no es mío. Me da la sensación de que se me escapa algo. Todo a mi alrededor parece formar parte de una cósmica jugarreta que no logro descubrir. El silencio de las paredes, de las estanterías y de los libros, de las ventanas y hasta del aire es una suerte de silencio burlón. Hay en esta casa una historia increíble que anda sepultada por una capa gruesa de polvo y años, y hay dentro de mí una historia oculta por otros tantos años por venir.
¿Es que acaso todas las fuerzas del universo se han conjugado para cerrarme los ojos y los oídos? Y en medio de la casa silenciosa caigo de rodillas y una lágrima huye mejilla abajo en busca de un libro ya cerrado y de otro que todavía no se ha escrito.

sábado, 23 de junio de 2012

Noche

Hoy toca otro microrrelato. Esta vez versa sobre la noche. Es, como todos, una reflexión personal sobre una experiencia más o menos cierta.

03:28 am
No puedo dormir. Me levanto en la oscuridad y camino a tientas hacia la ventana. La abro y entra la noche. La noche con su silencio y su oscuridad.
El silencio nocturno se me antoja casi sagrado. Camino como un sacrílego, temeroso de romper el silencio. La oscuridad fuera de mi ventana es más oscura… ¿cómo explicarlo? Es una oscuridad más grande, más salvaje, más profunda, más misteriosa.
La noche entra también con ese fresco del crepúsculo de verano que hace que un escalofrío me recorra la espalda. Se escucha un coche circular a lo lejos… pero no pueden medirse las distancias en la noche. Algunos pájaros nocturnos, acechantes entre los árboles, ululan. Y su ulular en la noche no rompe el silencio, sino que lo hace más inmenso. Son el eco de la oscuridad, el reflejo del silencio.
En mi interior, mi yo más prudente me dice que cierre la ventana y vuelva a la seguridad de mis sábanas. En cambio, otra voz más aventurera me reta a adentrarme en la noche. Ve –me dice- a la noche. Descubre la vida salvaje, arriésgate, haz locuras. Yo sonrío ante el reto que me propone mi propia conciencia.
Está bien –me dije- vayamos a la noche, descubrámosla.

martes, 19 de junio de 2012

Música

Después de un tiempo sin que me visitasen las musas, esta mañana he conseguido hilvanar unas palabras. No tienen nada de extraordinario, pero ahí están, y algo es algo. Bueno, aquí os lo dejo:


Dejé que se me llevaran los acordes melodiosos, intangibles, a algún lugar no sé muy bien dónde. La música florece y se extingue en el tiempo y, en cambio, es puerta que se abre a mundos intemporales.

¡Oh, música de los dioses! Deidad en sí misma, ritmo divino, armonía celeste, melodía antiquísima, siempre joven.

La música abre puertas, tiende puentes, como la palabra, entre lo divino y lo humano, entre lo finito y lo infinito, lo mortal y lo imperecedero.

Y te miro a ti haciendo tu música, abriendo puertas, tendiendo puentes, mostrándome el mismo mundo de siempre de otro modo absolutamente desconocido, y pienso que quizá seas alguna suerte de arcángel que viene a abrirme los ojos.

Pero termina la obra, escrita por un mortal, y tu sonrisa inabarcable me recuerda que no eres ningún ser impalpable, incorpóreo, sino que eres hombre, como yo, hecho de carne y de sangre.

Tu corazón, como el mío, tiene las mismas flaquezas y los mismos anhelos, tu alma sufre de lo mismo que la mía y tu espíritu se engrandece por las mismas cosas que el mío propio.

Termina el concierto. Te doy un apretón de manos. Gracias. Lo digo de corazón, gracias. Hoy me has enseñado lo que significa ser hombre.

domingo, 10 de junio de 2012

Sueños

Este relato corto lo escribí pensando en un concurso sobre los sueños de juventud, pero finalmente no lo presenté, así que he decidido desenterrarlo para morerescultural. Espero que os guste.


El sol de la mañana doraba su torso desnudo. Los brazos tostados, como el pecho, estaban manchados de mil colores. Su sombrero ancho de paja le ensombrecía los ojos verdes, fascinantes, extraordinarios, ventanas del alma; capaces de expresar el amor más apasionado y el odio más profundo.

Y esos ojos miraban con expresión vivaracha un lienzo a medio pintar. Se veían las líneas dibujadas a carboncillo por debajo de una fina capa de pintura muy aguada. Aquello que pintaba apenas era todavía el sueño de un cuadro que iba tomando forma.

Y dejaba soñar a su pincel. Soñaba cosas maravillosas. Una pintura inmensa, eterna, capaz de decir un millón de cosas a quienquiera que la viese. Cuatro pinceladas bien dadas y parecía que la luz quedara atrapada en el pigmento. Vivía pintando sus sueños y soñando sus pinturas. Y nunca se cansaba de soñar. Soñó cosas altísimas. Soñó un viaje en barco. Soñó que surcaba los océanos con la más atrevida de las tripulaciones. Soñó que atravesaba cien tormentas y gritaba al viento mil canciones de piratas.

Soñó un océano infinito, y que era todo para él. Soñó que era su barco su tesoro, su dios, la libertad, su ley, la fuerza y el viento, su única patria, la mar. Y soñó el ruido ensordecedor de los cañones de bronce, y los gritos de “al abordaje”, y las victorias, y las derrotas. Soñó que en su travesía se enfrentaba a lobos de mar y a los demonios de las profundidades, que cortaba la cabeza de Medusa y se ataba al palo mayor para evitar a las sirenas. Soñó que en su periplo lo acompañaban algunas personas extraordinarias, por quienes hubiera dado, sin pensarlo dos veces, la vida entera. Y soñó que un día, cansado ya de navegar, abandonaba su navío para que otro marinero con ansias de aventura lo encontrase, y embarcaba en un velero de blancas velas que avanzaba sin necesidad de viento para poner rumbo por fin y para siempre a Ítaca.

Y cuando el sol ya se ponía y sus brazos tostados se habían vuelto fláccidos, y su sombrero de paja se le cayó de la cabeza y sus ojos verdes se hundieron todavía más, y su pelo se volvió gris y su barba cana, firmó el lienzo, guardó los pinceles, y toda su vida (vivida, soñada) quedaba atrapada sobre la tela.

viernes, 25 de mayo de 2012

Vivografía

Técnica mixta sobre lienzo, 46cmx38cm
Este cuadro está realizado del mismo modo que el anterior, como ya os adelanté. Y con él empieza la Vivografía, que es ni más ni menos que el Vivismo en imágenes. Este primer cuadro vivográfico no es, en realidad, vivográfico. Es una alegoría al Vivismo en su conjunto. En teoría, no debería explicar el cuadro, sino que debería dejar que cada cual sacase sus conclusiones y limitarme a hablar de la parte técnica. No obstante, voy a saltarme la norma, porque es inevitable.
Una imagen vale más que mil palabras. Lo que pretendo con este lienzo es hablar del Vivismo con una imagen. El Vivismo propone cambiar el mundo con las palabras. Pero para poder cambiar el mundo con las palabras, para saber utilizarlas y que ello sea atractivo, hay que tener una cosa que se llama cultura. Y este blog se llama morerescultural, así que está más que justificado que pida cultura. Y la cultura, la formación que necesitamos para cambiar el mundo, es esa estantería que queda en la sombra. No es lo principal. Queda oculto y, sin embargo, sostiene el cuadro. Esa es la primera idea que quería resaltar, que hemos de ser gente culta para poder pambiar el mundo. Culto significa cultivado. Tenemos que sentir siempre curiosidad por todo, por aprender cosas nuevas.
A continuación tenemos la mano que escribe. Ese es el Vivista, aquél que se atreve a escribir su propia historia y a cambiar el mundo. Si os fijáis en el libro, esta encuadernado y, en cambio, tiene las hojas en blanco. Es un diario. Es la vida. El Vivista se atreve a escribir su vida en un Cuaderno de Robos, donde arrebata al tiempo el instante fugaz con su belleza. Así resaltamos la segunda idea: el atrevimiento del poeta, sus ganas de escribir su propia historia, y sus ganas de cambiar el mundo. Verba Mutabunt Mundum. Las palabras cambiarán el mundo, esa es nuestra máxima.
Tenemos también la ventana abierta. La ventana abierta es el mundo entero. El diario es el mundo interior del vivista, pero la ventana está abierta. El mundo está ahí fuera. No podemos quedarnos encerrados en nosotros mismos. La textura del fondo incluye unas líneas que van desde el cuaderno hacia la ventana. Son las palabras que se escapan, que van al mundo, y lo cambian.
Y después el mar, infinito y azul. El mundo es inmenso, y podemos -¡debemos!- luchar por hacer un mundo mejor. Esta es la idea, que desde la cultura mejoremos nosotros y hagamos cambiar el mundo, y hacerlo cambiar a mejor.
Por último queda el café, que es el elemento más importante, el más profundo, el que acabad de dar sentido al conjunto... Pero si os dijera lo que significa no daría lugar a la imaginación. De todos modos, quien tiene que entenderlo ya lo ha entendido.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Escribir

Hoy quisiera compartir con vosotros un microrrelato acerca de escribir. La Poesía Viva, o Vivismo, defiende aquello de que "verba mutabunt mundum"; las palabras cambiarán el mundo. Y como las palabras cambiarán el mundo, es necesario que escribamos. ¡Escribid! ¡Y enviadnos vuestras colaboraciones!

Escribir. Es fácil. Es tan sencillo –tan complicado- como soñar. Simplemente coge un bolígrafo y una hoja de papel, y empieza a soñar. Deja que la pluma baile entre tus dedos. ¿Cómo te sientes? ¿Estás triste? Usa palabras melancólicas. Tardes grises – o en italiano, más tristes aún, sere nere- lluvia, viento huracanado, incomprensión, miedo, la cara entre las manos, un rincón oscuro y no querer saber nada de nadie. Pero no tienes motivos para estar triste. ¿Que estás feliz? Pues levántate del rincón oscuro, ponle música de fondo -¿un arpegio de guitarra española?- y baila bajo la lluvia. De pronto, estallas en una carcajada colosal, fascinada porque escribir es fácil, y parece que Dios escucha tu risa y no puede evitar sonreír. Y ya se sabe que cuando Dios sonríe las nubes ya no lloran, y el sol vuelve a lucir en el cielo azul.
Y de repente te das cuenta de que huele a hierba mojada, y te sorprendes de que vives. Caes de rodillas y arrancas unas flores silvestres, salvajes, superlativas. ¡Oh, qué delicia! Y de pronto vuelves a la realidad y ves que sigues en tu escritorio, con la respiración entrecortada, con la pluma entre las manos –no era más que un boli bic- y preguntándote qué ha sido de la lluvia y la hierba mojada, y las flores y los sueños. Entonces ves que siguen ahí ocultos en forma de palabras, y tu corazón se ensancha de nuevo y te preguntas cómo habías podido vivir tanto tiempo sin escribir.
Y tienes un flashback; recuerdas que tienes vergüenza de escribir. Entonces en tu interior luchan dos sentimientos opuestos. Quieres –necesitas, reconócelo ya- escribir, pero tienes una vergüenza atroz. ¿Qué dirá la gente? ¡Es que para escribir tendrías que descubrir tus sentimientos más profundos! Por favor. ¿Acaso no sabes que todos somos humanos? Todos tenemos las mismas grandezas y las mismas miserias. Tus logros son los de todos. Tus fracasos, de la humanidad entera. ¿Piensas de verdad que eres la primera en enamorarse? ¿Qué nadie antes de ti se ha dado cuenta de lo hermosa que es una puesta de sol, un amanecer en la playa, un almendro en flor, una sonrisa auténtica, un beso furtivo…?
Pues sí, amiga, escribir es decir lo que todos sabemos pero nadie dice. Escribir es sacar a relucir esas palabras -¡benditas palabras!- que cambiarán el mundo. Escribir es soñar tus particulares sueños, que son, paradójicamente, nuestros sueños colectivos. Escribir es vivir.

lunes, 30 de abril de 2012

Café con hielo

Hoy quisiera compartir con vosotros un relato corto que escribí no hace mucho a raíz de una conversación con un amigo, gran lector y gran poeta. Es mi granito de arena.

La plaza de la Virgen de Valencia era el escenario ideal. Si cerrabas los ojos escuchabas el agua de la fuente soñar despreocupada, el aleteo de las palomas que pasaban sobre tu cabeza, las sillas que se arrastraban concluyendo conversaciones, las voces que discutían animadas el partido de ayer y a los niños gritando en su propio partido.
Si, entonces, abrías los ojos, veías el espectáculo de luz y color que es Valencia en el mes de abril. El sol se reflejaba en las paredes de los edificios, en la catedral y en la basílica, en el suelo, en las miradas.
Agité mi café con hielo y escuché el sonido de los cubitos que chocaban entre sí. Le di un trago y lo dejé reposar de nuevo sobre la mesa. Me lo quedé mirando, con aquella luz que atravesaba el cristal, y los cubitos de hielo, y el propio café, y pensé que era hermoso.
Y me perdí en uno de los reflejos del cristal y volé. Volé alto. Primero cogido de las alas de una paloma y después de las plumas del viento y luego con mi alma tan humana, tan divina.
Y de pronto respiro y vuelvo a mi lugar, sentado en una plaza bebiendo un café con hielo. Miré a toda la gente que había a mi alrededor. Pensé que era extraño que ninguno se hubiese dado cuenta de cuánta belleza allí había. ¿Qué clase de hechizo les cerraba los ojos? ¿Qué extraño ímpetu les hacía andar tan rápido que no eran capaces de detenerse a contemplar el espectáculo de la belleza?
Y me digo a mí mismo que o bien yo estoy loco y veo cosas que no existen, o bien todos los demás están ciegos. Si ellos están ciegos quisiera ayudarles a recobrar la vista.
Si yo estoy loco… bueno, si yo estoy loco, quiero que todos prueben mi locura.

jueves, 12 de abril de 2012

Poesía Viva

Hace tiempo que no hablamos de literatura. Y es el momento de que morerescultural hable de Poesía Viva. Poesía Viva es un movimiento artístico recién nacido, creado por el valenciano Luís María Sancho Pérez, y que podría definirse como el Nuevo Romanticismo. Este nuevo estilo pretende ser una llamada al mundo. Poesía Viva consiste en robar la poesía de todas las cosas de la vida, de las más grandes y de las más pequeñas, y hacer notar que todas ellas trascienden y que siempre hay motivos para ser feliz. No sé si la he definido del todo bien y de acuerdo con la idea de su padre, pero creo que se acerca.
Además, Poesía Viva -que no os engañe el nombre- no alcanza solo literatura en verso. También incluye prosa, y no sólo eso, sino cualquier manifestación de arte. Poesía Viva puede ser un poema, una novela, una palabra, una canción, un lienzo, una escultura, un baile, una fotografía o un almendro en flor.
Hecha la introducción a Poesía Viva quisiera compartir con vosotros unmicrorrelato que escribí no hace mucho y se adscribe a este movimiento:
Hoy estoy tumbado en la azotea. De espaldas, el sol se pone tras la montaña; de frente, el mar sonríe plácido. Cierro los ojos y oigo la ciudad. Hay coches que van de aquí para allá, acompañados por el ruido de motores y cláxones. Se escucha un perro ladrar, y a gente gritando en un partido de fútbol.
El viento, al abrazarme, me hace cosquillas, como queriendo jugar conmigo a robarle la belleza al mundo.
Algunos pájaros cantan aquí cerca, y las campanas de la iglesia dan las seis en punto.
Y yo me tumbo boca arriba y veo el cielo inmenso y azul, y me siento como un criminal, como si nadie debiera saber que estoy aquí, tumbado en la azotea, robando palabras.