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sábado, 28 de enero de 2012

Cuaderno para dos

Vamos a seguir con la recomendación literaria. He leído hace poco este libro. Os pediría que no juzgáseis el libro por la portada, litreralmente. Lo siento por el diseñador pero no me gusta lo más mínimo la imagen de la portada. Pero esta novela tiene algo de especial.


La trama tiene su gracia. Son dos adolescentes muy... quizá la palabra adecuada sea estrafalarios; uno es amante de los libros y de la lengua hasta límites insospechados y la otra no tiene amigas porque se ha quedado un poco atrancada en la infancia y, por un lado, teme madurar pero, por el otro, tiene esa ansia de rebeldía propia de los dieciséis años. La cuestión es que ella decide buscarse un novio de su estilo, y deja un Moleskine rojo en una estantería de la librería La Strand de Nueva York con una serie de pruebas que solamente un chico muy inteligente y atrevido podría superar. Él encuentra el cuaderno y supera las pruebas, y empieza a comunicarse con ella a través del cuaderno. Está narrado en clave de comedia. Yo me reí mucho, pero también tiene algunos momentos en los que te hace pensar.
Pero yo no quería detenerme en el argumento, sino en la forma en que ha sido escrito. Tiene dos autores: Rachel Cohn y David Levithan. El libro está escrito en primera persona: un capítulo lo escribe el chico y el otro la chica. Lo curioso es que en la realidad también fue así. David escribía un capítulo (aquel en el que habla el chico) y se lo mandaba a Rachel para que escribiese el capítulo donde hablaba la chica, sin decirle nada más. Casi puedo imaginarme las risas que se echarían porque, al fin y al cabo, es un buen reto. Te mandan una historia y... continúala.
Eso me gusta especialmente del libro, que ninguno de los dos autores sabía cómo continuaba la historia hasta que recibía el capítulo del otro. Si soy sincero, algún día me gustaría escribir algo así, si encuentro un compañero para la aventura.
En fin, a mí el libro me ha gustado mucho. No es una novela ñoña de amor, ni una comedia propiamente dicha, ni una novela naturalista analizando la sociedad actual, y sin embargo tiene un poco de todo. Muy original, os lo recomiendo.

lunes, 16 de enero de 2012

Un sacerdote en Dachau


Hace tiempo que no se publican entradas, y quizá os preguntéis qué hace esta aquí, de repente. No es un best seller, quizá ni lo hayas escuchado nunca. La razón de que haya decidido publicarlo es bien sencilla: hacía tiempo que no se publicaba nada y éste es uno de los últimos libros que he leído. No pretendemos convertir morerescultural en un blog de crítica literaria, pero tampoco está de más.
"Un sacerdote en Dachau: memorias en primera persona" no es una novela sin más. En cuanto al estilo, desde luego, no tiene esas pretensiones. Es, el estilo, sobrio, desprovisto por completo de ornamentos, sencillo, duro, viril, recio. El libro es breve (no alcanza las doscientas páginas) y no está escrito por un erudito de la literatura. Su autor es un sacerdote católico luxemburgués que pasó un año en el campo de concentración nazi de Dachau. Jean Bernard -así se llama el autor- se limita a narrar lo que aconteció allí.
Es un libro duro. No se detiene a describir detalladamente las escenas y, sin embargo, no es necesario. El autor casi nunca se detiene a explicar lo que sintió en este momento o en aquel otro, sencillamente te explica lo que pasó y eres tú quien siente algo. Porque cualquiera que tenga algo de humano se estremece al escuchar las barbaridades de que es capaz el hombre.
Quizá estoy reiterando demasiado la misma idea, pero es lo que me fascina del libro. Jean Bernard es capaz de decirte simplemente: "mi compañero de cama estaba muerto. Una mirada a mi vecino y ver sus ojos de loco me bastaron para estar seguro de que él mismo lo había ahogado para deshacerse por fin de su mal olor. Lo peor de todo es que me alegré de que se marchara ese compañero de cama tan malcarado."
Esta escena en concreto me dejó patidifuso. No te explica cómo olía su compañero de cama, enfermo, ni cita ninguna de sus desagradables conversaciones; ni describe cómo el vecino, enloquecido, lo agarró por el cuello y se ensañó con él, los ojos saliéndosele de las órbitas, y apretó bien fuerte hasta arrebatarle la vida al pobre desgraciado, ni cómo volvió a su cama a sumirse en la sombra. Sin embargo, tú ya te has imaginado todo eso sin que te lo cuenten, y eso te hace sentir todavía más dentro de la historia.
Quizá desde el punto de vista artístico no tenga mucho mérito, ya que no es más que un diario, pero lo recomiendo con fervor a todos aquellos interesados en conocer al ser humano y conocerse a sí mismos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

“Nació con el don de la risa y la creencia de que el mundo estaba loco… ”

Scaramouche.
Rafael Sabatini.

Es de estos libros, que no te cansas de leer, y con el que aprendes lo fundamental en la vida. Narra la historia de Andrè, un hombre sin ideales y lleno de ideas revolucionarias que terminará siendo una persona capaz de dar la vida por sus sueños o aspiraciones, y que aprende a luchar por algo.

¿La frase? pienso le decribe a la perfección. Un hombre solo, que no necesita la ayuda de nadie; un ser invencible ante cualquier dificultad.

Javier López Navarro